Oviedo al aire libre: parques, esculturas y el Naranco
Oviedo es una de las ciudades españolas más agradables de recorrer a pie. Está muy peatonalizada, es llana en el centro, y tiene una densidad de parques y esculturas urbanas que la convierten casi en un museo al aire libre.
El Campo de San Francisco
El parque histórico de la ciudad y su punto de encuentro por excelencia. Ocupa una superficie considerable en pleno centro, con árboles centenarios, estanque, pavos reales y un quiosco de música.
Es el lugar donde mejor se ve cómo vive Oviedo: aquí pasea todo el mundo, a todas horas y llueva o no.
Las esculturas urbanas
Oviedo tiene más de cien esculturas repartidas por sus calles y plazas, y recorrerlas es en sí mismo un itinerario:
- La Regenta, frente a la Catedral, homenaje a la novela de Clarín ambientada en la ciudad bajo el nombre de Vetusta.
- La Maternidad de Botero, en la plaza de la Escandalera.
- Woody Allen, en la calle Milicias Nacionales, tras el discurso del cineasta al recibir el Premio Príncipe de Asturias.
- Culis Monumentalibus, la escultura más fotografiada y más comentada de la ciudad.
- El Viajero, en la plaza de Porlier, sentado en su banco.
El monte Naranco
La ciudad tiene monte propio, y eso cambia mucho la vida cotidiana. Se puede subir andando desde el centro en unos cuarenta minutos por senda, y arriba están Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo y la mejor panorámica de Oviedo.
Es la ruta de fin de semana estándar del ovetense, y hay itinerarios de distinta dificultad para subir.
Las sendas verdes
La Senda del Naranco, aprovechando un antiguo trazado ferroviario, y el Parque del Oeste permiten recorrer la ciudad sin pisar tráfico. Son cómodas en bici y perfectamente utilizables con niños.
Fuera de la ciudad
La Senda del Oso, a menos de una hora, es una vía verde llana de más de veinte kilómetros por antiguos túneles mineros. Es de las mejores rutas familiares de Asturias y la tienes en excursiones desde Oviedo.
Un consejo
Lleva siempre chubasquero ligero, aunque salga sol. Aquí el tiempo cambia en media hora y el paraguas no siempre sirve: el orbayo va en horizontal.


