La Catedral de Oviedo y la Cámara Santa

La Catedral de Oviedo y la Cámara Santa

La Catedral de San Salvador es el corazón simbólico de Oviedo y el motivo por el que la ciudad existe donde existe. Su interés no está solo en el edificio gótico que se ve desde fuera, sino en lo que guarda dentro: un núcleo prerrománico del siglo IX que es Patrimonio de la Humanidad.

Un edificio hecho por capas

Lo que hoy vemos es fundamentalmente gótico flamígero, levantado entre los siglos XIV y XVI sobre construcciones muy anteriores. La torre, de una sola pieza y con la simetría interrumpida, es el perfil más reconocible de la ciudad y responde a que la segunda torre prevista nunca llegó a construirse.

La Cámara Santa

Es la razón por la que hay que entrar. Construida en tiempos de Alfonso II como capilla palatina para custodiar reliquias, forma parte del conjunto de Monumentos de Oviedo y del Reino de Asturias inscrito por la UNESCO.

Dentro se conservan las piezas más valiosas del patrimonio asturiano:

  • La Cruz de los Ángeles, símbolo de la ciudad de Oviedo.
  • La Cruz de la Victoria, símbolo del Principado y presente en su bandera.
  • La Caja de las Ágatas y el Arca Santa.
  • El Santo Sudario, una de las reliquias más estudiadas y discutidas.

El apostolado románico esculpido en las columnas de la antesala es, para muchos especialistas, la mejor escultura románica de Asturias.

El resto de la visita

El retablo mayor, del siglo XVI, narra la vida de Cristo en una sucesión de escenas policromadas. El claustro gótico y el Museo de la Iglesia completan el recorrido.

Horarios y precios varían según temporada y hay franjas reservadas al culto. Consulta la web del Cabildo antes de ir.

San Salvador y el Camino

Hay un dicho que explica el peso de esta catedral en la peregrinación: quien va a Santiago y no a San Salvador, visita al criado y olvida al Señor. De Oviedo arranca el Camino Primitivo, la ruta jacobea más antigua, la que recorrió Alfonso II en el siglo IX.

Cómo encajarla

Calcula una hora larga. Es el arranque natural de la ruta de un día por Oviedo, y se complementa perfectamente con el prerrománico del Naranco.