Prerrománico asturiano: Naranco, Lillo y Santullano

Prerrománico asturiano: Naranco, Lillo y Santullano

El prerrománico asturiano es uno de los grandes secretos de la arquitectura europea. Se desarrolló entre los siglos VIII y X en el Reino de Asturias, el único territorio peninsular no sometido tras la invasión musulmana, y produjo soluciones constructivas que se adelantaron siglos al románico.

La UNESCO lo reconoció en 1985, ampliando la inscripción en 1998. Y lo mejor: cuatro de los monumentos están en Oviedo.

Santa María del Naranco

La pieza maestra. No es una iglesia, sino el aula regia de un palacio que Ramiro I mandó construir a mediados del siglo IX. Se convirtió en templo después.

Lo que sorprende es la sofisticación: bóveda de cañón con arcos fajones, contrafuertes exteriores, columnas sogueadas y medallones tallados. Todo eso doscientos años antes del románico pleno.

San Miguel de Lillo

A cien metros del Naranco, y de la misma época y promotor. Solo se conserva un tercio del edificio original, porque el resto se derrumbó, pero lo que queda impresiona por su altura desproporcionada respecto a la planta.

Fíjate en las jambas de la puerta, talladas con escenas de circo copiadas de un díptico consular bizantino. Es una de las piezas más singulares del arte altomedieval español.

San Julián de los Prados

Conocido como Santullano, está en la zona norte de la ciudad y es anterior, de tiempos de Alfonso II. Es el mayor templo prerrománico conservado.

Su valor está dentro: conserva un conjunto de pinturas murales de una extensión y un estado excepcionales, con arquitecturas fingidas de inspiración romana y ausencia casi total de figura humana.

La Foncalada

La rareza absoluta. Es una fuente urbana de uso civil del siglo IX, protegida por una pequeña construcción con la Cruz de la Victoria grabada. Es la única obra de ingeniería civil de uso público conservada de la alta Edad Media europea, y está en plena calle, sin más.

Cómo visitarlos

Naranco y Lillo están juntos, en la ladera del monte, a unos tres kilómetros del centro: se puede subir andando en unos cuarenta minutos o en autobús y taxi. Santullano y la Foncalada están en la ciudad.

Los horarios de visita son restringidos y con visita guiada en algunos casos. Confírmalos antes de subir, sobre todo fuera de temporada.

Encaja perfectamente como tarde dentro de la ruta de un día por Oviedo. Y si te interesa el tema, la Cámara Santa de la Catedral completa el conjunto UNESCO.