Qué comer en Oviedo: cachopo, fabada y El Desarme
La cocina asturiana es contundente, de montaña y de invierno, y Oviedo es donde mejor se concentra su versión urbana. Ve con hambre, porque las raciones aquí son cosa seria.
La fabada
El plato bandera. Fabes de la Granja —una alubia grande, blanca y mantecosa, con denominación propia— guisadas con el compango: chorizo, morcilla y lacón, todo ahumado.
Es plato único, no entrante. Si pides fabada y después cachopo, estás cometiendo un error clásico de visitante.
El cachopo
Dos filetes de ternera rellenos de jamón y queso, empanados y fritos. Se sirve entero, del tamaño de una bandeja, y está pensado para compartir entre dos o tres personas.
Hay versiones para todos los gustos, desde el clásico con cabrales hasta rellenos con setas o cecina. En los últimos años se ha convertido en el plato más buscado por el visitante, a veces por encima de la propia fabada.
Los quesos
Asturias es la región con mayor variedad de quesos de Europa en proporción a su tamaño. Los imprescindibles:
- Cabrales. Azul, potente, madurado en cueva. No apto para tímidos.
- Gamonéu. Ahumado y azulado, más sutil y, para muchos, el mejor de todos.
- Afuega’l pitu. Fresco o curado, a veces con pimentón. El nombre avisa: ahoga el pollo.
- Casín y Beyos, menos conocidos y muy interesantes.
Más platos de la carta
Pote asturiano con berza y compango, callos, chorizo a la sidra, arroz con leche requemado de postre y, si estás en la costa, pescado y oricios en temporada.
El Desarme, el 19 de octubre
Oviedo tiene un menú con fecha fija. Cada 19 de octubre, la ciudad entera come lo mismo: garbanzos con bacalao y espinacas, callos y arroz con leche. Conmemora un episodio de las guerras carlistas de 1836.
Es una de las tradiciones gastronómicas urbanas más singulares de España, y lo contamos en la guía del otoño ovetense.
Con qué acompañar
Sidra natural, obviamente. Y de postre, los dulces típicos de la ciudad.


